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Decenas de niños y jóvenes del sector norte están viviendo unas vacaciones distintas en Arica: más juego, más compañía y, sobre todo, más oportunidades. Eso es lo que impulsa la organización Panqaraña, un grupo de estudiantes de distintas carreras que, con trabajo voluntario, levantó por tercera vez sus Escuelas de Verano Comunitarias, pensadas para apoyar a familias que no pueden costear panoramas durante enero y febrero.

La iniciativa nace desde una convicción simple y potente: las comunidades tienen un montón de potencial, pero a veces necesitan un empujón para florecer. Ese empujón, dicen, se construye con presencia, con actividades formativas y con espacios seguros. Y ahí también aparece una historia clave: en sectores como Industriales IV, la sede vecinal estuvo en algún momento tomada por antisociales, pero con organización y persistencia fue recuperada poco a poco por los propios vecinos, volviendo a ser un lugar de encuentro para niños, jóvenes y familias.

Danae Terraza, presidenta de la Junta de Vecinos Puerta Norte e integrante de Panqaraña, explicó que el foco principal es acompañar a la niñez durante el verano, evitando que muchos pasen las vacaciones encerradas en sus casas.

“Esta iniciativa busca ayudar a las familias que no pueden costear panoramas para los pequeños durante el verano. Muchos pasan encerrados en sus hogares durante las vacaciones”, señaló.

Terraza agregó que el trabajo que realizan ha ido creciendo con el tiempo, incorporando distintas miradas según las carreras y habilidades de quienes participan.

“Hemos trabajado con compañeros de distintas carreras. De a poco fuimos apoyando y haciendo que esta organización no solamente viera lo social, sino también lo psicopedagógico y distintas formas de apoyar. Nuestro fuerte es ayudar a la niñez. Queremos que de aquí salgan líderes, y es muy enriquecedor ver que los chicos se están formando y mirando más allá del celular”, afirmó.

Hasta la escuela comunitaria llegó el gobernador regional Diego Paco Mamani, quien conoció de cerca el trabajo del equipo y compartió con los niños y jóvenes que participan de estas jornadas. La visita permitió relevar el valor de este tipo de iniciativas: no solo entretienen en vacaciones, también forman, contienen y fortalecen liderazgo positivo en los barrios.

Con actividades recreativas y formativas, Panqaraña sigue abriendo espacio para que el verano en el norte no sea sinónimo de encierro, sino de comunidad, aprendizaje y motivación.

 

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